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La pureza, conquista y don

La castidad no es un asunto de represión de los sentimientos y tentaciones sexuales sino una integración exitosa del don de la sexualidad dentro de la persona entera. El contenido sexualmente explícito en blogs, mensajes, y fotos en las páginas webs sociales son también otro de los caminos que podrían quitar la inocencia. La pornografía difama la intimidad del acto marital e injuria la dignidad de los que la ven y participan.

Muchos jóvenes tienen la ilusión de tener una familia numerosa pues ven lo bien que la han pasado con sus hermanos, pero a la hora de la tentación ceden sin mayor lucha y sin pensar en que pueden llegar a convertirse en padres… Pueden negar su paternidad y orillar a la mujer al aborto, a la soledad o a quedar herida en sus afectos. Por tanto, lo mejor es evitar la ocasión.

La pureza es una conquista de Dios en nosotros. El Papa Benedicto XVI, tratando el tema de la castidad, escribe: “Cuanta menos fe haya, más caídas habrá”.

La pureza de corazón determina la profundidad de las demás virtudes de la persona. La pureza es finura de alma, elegancia de espíritu, delicadeza de sentimientos, selección, elite. “La continencia voluntaria –dice Alexis Carrel- realiza y avalora la vida más que ningún otro esfuerzo moral o físico”.

Dice el Cura de Ars: “La pureza viene del cielo; hay que pedírsela a Dios. Si la pedimos, la obtendremos. ¡No hay nada más bello que un alma pura! Si lo entendiéramos, no podríamos perder la pureza (…). Hay que cerrar nuestro corazón al orgullo, a la sensualidad y a todas las otras pasiones (…). Hijos, no podemos comprender el poder que un alma limpia tiene sobre Dios: ella obtiene de él todo lo que quiere (…) Para conservar la pureza hay tres cosas: la presencia de Dios, la oración y los sacramentos (…). Cuando se ha conservado la inocencia, nos sentimos llevados por el amor de Dios, como el águila es portada por sus alas”.

Luego dice más adelante: “Un alma pura es como una bella perla. Mientras está escondida en una concha, en el fondo del mar, nadie piensa admirarla. Pero si la mostráis al sol, brilla y atrae las miradas. Así sucede con el alma pura, que está escondida a los ojos del mundo, pero que un día brillará ante los ángeles, al sol de la eternidad”.

Cree el pecador que, una vez cometido el pecado, todo ha terminado; y no es así. El acto culpable ha finalizado, pero sus consecuencias permanecen. Nuestros centros nerviosos son como una placa impresionable que guarda una huella. Por eso, una determinada persona puede suponer un peligro y otras no.

Ana Catalina Emmerick escribe: “Todo cuanto el hombre piensa, dice y hace tiene alguna vida y continúa viviendo como obra buena o mala. Lo malo hay que remediarlo con la confesión y la penitencia; de otro modo continuarán las consecuencias del pecado sin término” (tomo X, 478, n. 45).

El Señor nos dice. “Con amor eterno te amé” (Jeremías XXXI, 3). ¿Quién puede decir eso?… El Señor no quiere cosas de ti, te quiere a ti.

Últimas palabras de Jacinta, la pastorcita de Fátima:

  • Los pecados que llevan más almas al infierno son los pecados de la carne.
  • Vendrán modas que han de ofender mucho a Nuestro Señor.
  • Si los hombres supiesen lo que es la eternidad, harían todo para cambiar de vida.
  • Los hombres se pierden porque no piensan en la muerte de Nuestro Señor y no hacen penitencia.
  • Muchos matrimonios no son buenos, no agradan a Nuestro Señor.

¿Por qué vives la pureza? Porque los puros verán a Dios, porque quiero ver el rostro de Dios. Y no sólo en la otra vida, sino en ésta. La pureza va de la mano de la humildad.

Juan Pablo II dice que la pureza no es sólo abstenerse de la impureza, o sea, la templanza, sino que al mismo tiempo abre también un camino a un descubrimiento cada vez más perfecto de la dignidad del cuerpo. (Enchiridion F, IV, p. 3082).

Luego, Juan Pablo II dijo en Francia: Toda la historia de la humanidad es la historia de la necesidad de amar y de ser amados… El corazón es la apertura de todo el ser a la existencia de los demás, la capacidad de adivinarlos, de comprenderlos. Una sensibilidad así, auténtica y profunda, hace vulnerable. Por eso, algunos se sienten tentados a deshacerse de ella, encerrándose en sí mismos… Jóvenes de Francia: ¡Alzad más frecuentemente los ojos hacia Jesucristo! El es el Hombre que más ha amado, del modo más consciente, más voluntario, más gratuito… ¡Contemplad al Hombre-Dios, al hombre del corazón traspasado! ¡No tengáis miedo! “Jesús no vino a condenar el amor, sino a liberar el amor de sus equívocos y de sus falsificaciones. Fue él quien transformó el corazón de Zaqueo, de la Samaritana y quien realiza, hoy todavía, por todo el mundo, parecidas conversiones. Me imagino que esta noche, Cristo murmura a cada uno y a cada una de entre vosotros: “¡Dame, hijo mío, tu corazón!”. Yo lo purificaré, yo lo fortaleceré, yo lo orientaré hacia cuantos lo necesitan: tu propia familia, tu comunidad, tu ambiente social… El amor exige ser compartido”. Sin Dios el hombre pierde la clave de sí mismo, pierde la clave de su historia. Porque, desde la creación, lleva en sí la semejanza de Dios” (nn. 5 y 6).

Jacques Maritain afirmaba: “La educación nos debería de enseñar a vivir siempre enamorados, y de qué nos hemos de enamorar”. Para terminar recordemos lo que enseñaba San Juan Bosco: que la virtud que más brilla en el paraíso es la pureza.

 

Si no estás preparado para casarte, no estás preparado para acostarte. Si te vas a casar mira que tu novio (a) tenga los mismos valores que tú, pon atención en lo que esa persona piensa de su familia. Si no ama a su padre y a su madre, no te va a amar.

Si no te gustaría convivir con un borracho o con un drogadicto, no te hagas novio de uno de ellos. Es importante ser selectivo e inteligente, ya que, cuando se daña a un joven se dañan generaciones. La corrupción se contagia, si uno de los dos es alcohólico, a veces los dos acaban siéndolo.

Octavio Paz dice que “la castidad cumple la misma función en Oriente que en Occidente: es una prueba, un ejercicio que nos fortifica espiritualmente y nos permite dar el gran salto de la naturaleza humana a la sobrenatural” (La llama doble, p. 22.).

Con el alma clara y limpia, se entiende más la grandeza del amor. A veces los jóvenes dicen que no se pueden controlar. Hay que decirles: “Si lo (la) quieres, no se hagan daño mutuamente”.

—Fulanita, dame una prueba de amor-, dijo un joven.

— Si te casas conmigo no te doy una prueba, sino muchas. Si me amas, sabrás esperar a que estemos maduros.

— Es que quiero saber si nos acoplamos, responde el joven.

— ¡Ni que fuéramos cápsulas espaciales! Si hay compatibilidad de caracteres y respeto mutuo, la habrá en lo demás.

La entrega está condicionada por el compromiso formal. El libertinaje representa odio al cuerpo, al hombre y al mundo. El libertinaje tiene su fundamento e que el cuerpo se torna organismo, mera cosa. Su expulsión del reino de lo moral es, al mismo tiempo, expulsión de lo humano. Se convierte en mero objeto, en cosa, y con él también se hace la vida del hombre vulgar y ramplona. Cuando el hombre se burla de su cuerpo, se burla de sí mismo.

Es propio del corazón humano aceptar exigencias, incluso difíciles, en nombre del amor. El novio que ama a su novia, sabe esperar, y no pide una prueba de amor, cuando él no puede ofrecerle un matrimonio con la misma prisa con la que él pide la prueba de amor. Y a veces, esa prueba de amor termina en odio a quien se le entrega, porque siente que esa persona, en vez de elevarlo, lo rebaja; otras veces, termina pidiendo más y más. Un joven equilibrado entiende que, la mejor opción, es la abstención sexual antes del matrimonio, y entiende que haya quienes elijan la virginidad para vivir su adolescencia o para toda la vida.

La elección de la virginidad o de celibato para toda la vida es una respuesta al amor de Dios y, por tanto, tiene el significado de un acto de amor esponsal; es decir, de un de una donación esponsal de sí mismo. Es una donación hecha como renuncia, pero hecha sobre todo, por amor.

San Agustín dice que “con el Espíritu Santo el placer consiste en no pecar, y esto es la libertad; sin el Espíritu, el placer consiste en pecar, y ésta es la esclavitud” (El Espíritu y la letra 16,28).

 

Los abusos a menores se incrementaron 500% desde la legislación del aborto en Estados Unidos (cfr. informe de Human Life International: http://www.hli.org).

La muerte de la mujer por aborto no disminuyó al legalizarse en Estados Unidos, en 1973, sino que lo que ha evitado las muertes es el descubrimiento y uso de antibióticos para curar las infecciones (Elliot Institute: www.afterabortion.org).

El 10% de los abortos tienen complicaciones inmediatas, de las cuales el 2% corren peligro de muerte.

Las mujeres que han abortado enfrentan un 58% más de riesgo de morir en un embarazo posterior que las que no lo han hecho (Elliot Institute).

En Estados Unidos el aborto es legal y es la quinta causa de muerte materna (por hemorragia, infecciones, problemas de anestesia, embolia…). Mientras las complicaciones inmediatas por lo general son tratables, éstas llevan a daños más serios, a largo plazo, en cuanto a la reproducción.

  • Entre el 3 y el 5% han quedado estériles. Este riesgo aumenta cuando se tiene una enfermedad venérea.
  • Si se presentan infecciones después del aborto, tienen una probabilidad del 5 al 8% de tener un embarazo ectópico (implantación en las trompas, con riesgo de la vida si no se atiende).
  • Aumenta el riesgo de perder a un próximo bebé y/o de su niño tenga un nacimiento prematuro.
  • Daño en el equilibrio psíquico de ambos padres.
  • En EE.UU. se pierden anualmente 100.000 bebés deseados al año porque sus madres han abortado anteriormente.

 

Razones para esperar

“Lo que importa es el amor”, decía un muchacho, y en parte tiene razón, pero ¿qué hace una persona con amor y sin rumbo? Nada. Se necesita discernimiento; y eso requiere años de formación y de maduración.

La juventud actual vive bombardeada de invitaciones a las relaciones sexuales prematuras que pueden ir minando a la persona. Al ser el sexo un don maravilloso, no se puede ir repartiendo por el mundo, sino que se ha de guardar como un tesoro, para la persona a la que se va a amar en exclusiva.

¿Qué se entiende por abstinencia sexual? Consiste en tomarse en serio el amor, y esperar a tener relaciones íntimas hasta el día del matrimonio. Los norteamericanos ya se dieron cuenta que un encuentro sexual casual puede contagiar cinco enfermedades diferentes, y que el único “método 100% seguro” de no contraer enfermedades venéreas es que un hombre monógamo entre en relación con una mujer monógama.

Si los jóvenes tienen relaciones prematrimoniales se están predisponiendo a futuras batallas mentales, porque las relaciones sexuales crean vínculos -unen física y mentalmente-, y hemos de reconocer que la mente es la fuerza sexual número uno.

Se ha visto que las relaciones sexuales prematuras bajan la autoestima de las personas. Hay jóvenes que piensan: “Como empecé con relaciones sexuales, ya no hay remedio. Valgo poco”. Y no ven que en la vida humana es común fallar y rectificar el rumbo, caer y levantarse, y que resultaría ridículo caer y quedarse tirado en la tierra.

Los jóvenes deben de comprender que hay que esperar porque vale la pena, para así amar más. El sexo es como el fuego en las relaciones juveniles: consume todo lo que se haya edificado hasta ese momento. Hacerles pensar “¿no vales tú la pena para que esperen por ti?” El sexo antes del compromiso con frecuencia entierra el amor, y aún lo mata.

Un estudiante escribió: “La herencia que me dejaron las relaciones premaritales fue miedo y vergüenza. Me quitaron la paz y destrozaron mi capacidad de concentración en las clases. Hicieron polvo mi confianza en Dios y en el ser humano. Sentí que fue profanado lo más íntimo de mi ser. Ello me causó una profunda herida que hoy, después de siete años, no acaba de cicatrizar”. Las siguientes palabras son una muestra de lo que sucede en miles de corazones adolescentes “Yo lo amaba, y él decía que me amaba también; pero después de que me entregué, él me llamó con toda clase de sobrenombres y me dejó… Pienso que nunca haré feliz a un hombre”.

El mejor candado para guardar a un joven es su propia voluntad, como bien lo dice Miguel de Cervantes en El Quijote: “Guardábala su padre, y guardábase ella; que no hay candados, guardas ni cerraduras que mejor guarden a una doncella que las del recato propio”. Cervantes también decía que las mujeres, como las reliquias, hay que adorarlas pero no tocarlas.

Intimidad y sinceridad

El ser humano es un ser que necesita absolutamente la verdad. La verdad sobre sí mismo, sobre el mundo y sobre Dios. Todos los problemas nacen de un hecho: que no sabemos aceptar la realidad.

Las personas, antes de revelar lo que son, presentan una imagen de cómo quieren ser conocidos; pero lo que realmente son está en su intimidad. La intimidad es lo que nos hace reconocernos a nosotros mismos, e ir adelante, es lo que nos hace ser como somos y lo que nos potencia. Nos realizamos desde dentro. Esto permite que construyamos un mundo humano.

Si las palabras o los gestos no son verdaderos, se abre paso al engaño, a la mentira y a la manipulación. La primera condición para comunicarse es la veracidad. Al ser veraces, los problemas se resolverán siempre.

Gracias a la palabra uno puede comunicar su intimidad a otro. Sólo desde la sinceridad podemos conocernos y darnos a conocer tal y como somos. Por eso Píndaro decía: “Sé quien eres”. Hay quienes se observan a sí mismas, no para ser mejores, sino para ver cómo pueden impresionar más o como lograr la manipulación, o como “venderse” mejor.

Los jóvenes que se pintan el pelo de colores estridentes, reflejan que no están de acuerdo con lo que son, que no se aceptan, que no les gusta su ser corpóreo-espiritual. Habría que recordarles aquello de que “quien quiere ser otro, quiere dejar de ser”.

Una chica fue a una fiesta vestida decentemente, donde las demás iban con falda corta y ropa entallada. Una compañera le preguntó: -“¿Por qué te vestiste así?”.

A lo que ella contestó:

-“Porque me gusta que me miren a la cara, no al cuerpo. Quiero que me amen a mí, no a mi cuerpo”.

Hay mujeres a las que les importa lo que representan, no el sujeto que ellas son. No les importa lo que la persona es sino lo que muestra: su cuerpo; entonces no se le ama por sí misma sino por lo que regala: su intimidad. A veces, cada uno, en vez de comportarnos, damos el espectáculo, como cuando el adolescente se emborracha o la chica “se viste desvistiéndose”. Y cuando la intimidad se vuelve espectáculo en cierto modo deja de serlo.

A veces se confunde la intimidad con la imagen y pensamos que lo importante es lo exterior; entonces se arreglan exteriormente para la fiesta pero no piensan en los temas de los que se va a conversar para conocer más al otro, para saber si vale la pena.

El problema es que, cuando no sabemos lo que valemos, usamos el tiempo en la construcción de espacios materiales, perdiendo el tiempo para lo  que realmente importa, que es el desarrollo de nosotros mismos por dentro, a través de la cultura, del servicio a los demás y la oración.

Hay personas que con su sola presencia siembran alegría y paz porque con su propio ser y su elegancia interior contribuye al bienestar y al bien-ser de los demás.

Los psicólogos dicen que el 95% de los casos que atienden padecen de culpa. A base de acallar la conciencia se puede romper el sentido del límite, cuando es el límite lo que nos caracteriza. El ser humano no puedes ser feliz cuando actúa en contra de su conciencia, en cambio, es feliz cuando se libera del pecado. Recuperar el sentido del límite quiere decir que hay que verse libre de crímenes. Cuando uno comienza a no ser culpable, comienza a alzar los ojos a la libertad, y esto no es más que el inicio de la libertad.

Música clásica selecta

22 Masterpieces classical music https://youtu.be/5wb5i43Iv-w

Sentido de la sexualidad

Hay personas que están en condición lúcida; sin embargo, otras, están en una situación descompuesta: no saben quiénes son, de dónde vienen ni a dónde van. La sexualidad no es un juego. Lo natural es el atractivo de un hombre por una mujer y viceversa, pero lo natural también es el respeto, la delicadeza. Si un varón siente atractivo por otro varón, no es homosexual, simplemente tiene atractivo hacia el mismo sexo, y así debe quedarse, sin consumar el acto sexual. La abstinencia en este caso y en muchos otros, es de gran valor y conduce a una vida plena, de otra manera, las personas se llenan de culpas e infelicidad.

Las cosas y, entre ellas la sexualidad, tienen la capacidad de ser interpretadas desde diversos puntos de vista. Lo importante es encontrar su significado original. La sexualidad es un océano, es un tema largo y complejo que afecta a nuestro modo de ser de manera profunda.

¿Para qué debo entender el significado de la sexualidad:

  • Para amar más y mejor
  • Para prevenir posibles daños
  • Para desconcertarse menos
  • Para luchar de una manera más lúcida.

La bondad es consecuencia de nuestros actos y de nuestras ideas. Yo no soy mis ideas sino mis actos. Varón y mujer son referentes. Un referente es un tipo de identidad que lo es en relación a otro; es decir, que no termina en sí mismo. Debe de haber dos modos de ser humano -mujer y varón- para que nuestra propia naturaleza sea ocasión de diálogo.

Se puede tener una interpretación dualista y equivocada del ser humano, en el que se le considera formado por cuerpo y alma, considerando que no tienen nada que ver ya que se les ve como dos realidades distintas. La interpretación monista considera al ser humano como uno. Es una persona corpórea o un cuerpo personal que puede tener un monólogo y puede, asimismo, comunicarse con otros.

Hay una percepción de que yo soy yo, y de que sólo yo soy yo. Pero también hay la percepción de un tú posible, de una compañía adecuada. Mi cuerpo tiene la capacidad de expresar compañía. La principal palabra humana es el cuerpo. Si una muchacha engancha por sus piernas, allí se va a quedar el novio. Allí la persona no es percibida. Luego saldrá el ser real.

La biografía real de una persona son sus valores. “Cada uno se transforma en lo que hace”. Si un hombre asesina, y no reconoce que hizo una mala acción, y sigue asesinando, se convierte en un asesino. Ser hijo de Dios no se alcanza por nacimiento, sino que se llega a ser progresivamente con la profundización en la fe, con la escucha prolongada de la palabra de Dios, con su interiorización (es el ejemplo de la semilla en la buena tierra: como en la parábola del sembrador), con la oración y la práctica de las virtudes cristianas.

Mauricio Guizar

SE ESTA PROMOVIENDO EN TODAS LAS IGLESIAS DEL MUNDO.