Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘virtudes’ Category

David y Goliat

A veces Dios permite un Goliat en tu vida para que despierte al David que hay en ti.

Anuncios

Read Full Post »

 

abc-maxresdefault

Ama y agradece a Dios lo que te da y las personas con las que convives.

Busca el bien común por encima de los intereses personales.

Cuida tu dieta y mejora tus conversaciones.

Da de comer al hambriento y de beber al sediento.

Enseña al que no sabe.

Facilita el deporte y las relaciones humanas poniendo buena cara.

Garantiza que tu amistad sea verdadera.

Haz el bien sin mirar a quien.

Intenta aprender de los demás y perdonar con prontitud.

Jamás juzgues a los demás. No te toca hacerlo.

Limita las ansiedades y miedos con oración y teniendo confianza en Dios.

Llénate de optimismo y alegría por el trabajo que tienes entre manos.

Medita todos los días al menos diez minutos.

No pierdas la paz por los bienes materiales porque eso te impide escuchar la voz de Dios.

Olvida el miedo al “qué dirán”.

Proporciona buen consejo y una sonrisa a quien lo necesite.

Que pases por alto las pequeñeces que te caen mal.

Reza por la familia, los amigos y los muertos.

Socorre y visita a los presos y, si puedes, llévales un pequeño obsequio.

Ten buen humor y paciencia con los defectos de los demás.

Únete a los demás, que en el fondo son de la familia humana.

Visita a los enfermos.

X es una incógnita que invita a buscar constantemente la verdad.

Yuxtapón esperanzas y esfuerzos para crecer en unidad y fraternidad.

Zambúllete en el nuevo día que Dios te regala cada mañana.

Read Full Post »

Trabajo bien hecho

Miguel Ángel Buonarroti es ejemplo de trabajo bien hecho: su pintura –la Capilla Sixtina, entre otras-, su escultura –la Piedad, el Moisés y el David, entre otras-, su arquitectura –la cúpula de San Pedro, que no la dejó terminada, pero dejó indicaciones detallando hasta el último pormenor- y su poesía. No le gustaba que vieran los progresos de sus obras, y estableció como quintaesencia de su manera de trabajar: “Lo que se crea con las más grandes fatigas, ha de aparentar haber sido hecho rápidamente, casi sin trabajo, a pesar de no ser así… Su gran regla era emplear todas las fueras y hacer cosas que parezcan hechas sin esfuerzo alguno” (Emil Ludwig, Miguel Ángel, p. 131). Su arte llega a ser único. El mismo Miguel Ángel enseña que nuestra vida puede ser una obra de arte: “Si apreciamos cabalmente lo que hacemos en esta vida, vemos que cada uno, sin saberlo, pinta el mundo creando nuevas formas, por su manera de vestirse, por medio de edificios y casas, labrando los campos y prados en líneas y figuras, navegando con auxilio de las velas, instruyendo ejércitos, hasta muriendo y siendo enterrados…, en suma, mediante cada una de nuestras acciones”.

De los 61 a los 68 años pinta Miguel Ángel el Juicio Final. Pinta desnudas a la mayoría de las figuras.

-“Esto no es propio de una capilla sino de un cuarto de baño o de una taberna”-afirma el maestro de ceremonias, y en castigo Miguel Ángel lo retrata, poniendo su efigie en la figura de un Minos que espera con codicia la llegada de sus víctimas, tiene una serpiente enroscada en las piernas y está rodeado de diablos. El Papa rechaza las quejas del así castigado. Este retrato es símbolo de su libertad de artista. Más tarde, cuando Paulo IV le manda preguntar si tanta desnudez en la Capilla Sixtina no estorbaría la devoción, el maestro halla improcedente la pregunta, y contesta con su habitual aspereza: “Dile a su Santidad que es un asunto de poca monta, fácilmente remediable. Y que procure él antes arreglar el mundo” (Emil Ludwig, Miguel Ángel, p. 91).

Boris Pasternak escribía: “El trabajo ayuda siempre, puesto que trabajar no es realizar lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro”.

Jesús pasó la mayor parte de su vida terrena en la oscuridad de un pueblo, Nazaret, apenas conocido dentro de su misma patria. Esos años están llenos de luz y de lecciones para nosotros; el valor de sus obras fue siempre infinito, y llevaba a cabo la Redención cuando pulía la madera, como cuando ayudaba a su madre en casa o cuando en su vida pública le seguían las multitudes. Dice el Evangelio que “todo lo hizo bien”. Además, en su predicación se nota que conoce bien el mundo del trabajo; habla de pastores y pescadores, de sembradores, panaderas y artesanos, de constructores y viñadores.

En su ensayo “La obra bien hecha y las buenas obras”, C.S. Lewis explica que, buenas obras son, por ejemplo, dar limosna o ayudar a alguien. Todas ellas se distinguen claramente del propio “trabajo”. Las buenas obras no tienen por qué ser obras bien hechas. Desentenderse del propio trabajo o quehacer no es ejemplar. Y continúa Lewis: “Cuando nuestro Señor suministró un vaso extra de buen vino en la fiesta de una boda pobre, estaba haciendo buenas obras, pero también una obra bien hecha, pues se trataba de un vino realmente exquisito”.

 Consecuentemente, hay que tener una buena preparación profesional, ya que hemos de hacer bien el trabajo para ofrecerlo a Dios. Joan Maragall dice estas palabras: “Esfuérzate en tu quehacer como si de cada detalle que pienses, de cada palabra que dices, de cada golpe de martillo que des… dependiera la salvación de la humanidad, porque depende. Créetelo”.

Marilú Esponda, que estuvo en Roma en la facultad de Comunicaciones de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, dice que lo principal que aprendió fue a hacer el trabajo bien hecho. De paso hay que recordar que si no somos profesionales en el oficio o en el trabajo, nos frustramos, nos enfriamos.

Hay personas que se aburren porque encuentran monótono su trabajo, ni siquiera saben por qué trabajan, quizás su único fin sea la obtención de medios económicos. En otras ocasiones, algunos se entregan al trabajo como a una droga, y descuidan sus obligaciones familiares u otros compromisos. Acaban convirtiendo en fin lo que era un medio. Escribe San Josemaría: “El gran privilegio del hombre es poder amar, trascendiendo así lo efímero y transitorio (…). Por eso el hombre no debe limitarse a hacer cosas” (Es Cristo que pasa, n. 48). El móvil de nuestro trabajo ha de ser la gloria de Dios. Miramos el trabajo de Jesús y le decimos: Señor “ábrenos la puerta del taller de Nazaret, con el fin de que aprendamos a contemplarte” (Amigos de Dios, n. 72).

La condición necesaria para santificarnos a través del trabajo requiere una premisa: No se puede santificar lo que no se ama, lo que no se acepta, lo que se rechaza quejumbrosamente. Un criterio inefable para discernir cuanto se ama o no la realidad que nos rodea, nos lo proporciona la alegría. La alegría ──dice un profesor chileno, Jorge Peña──, entraña una afirmación de lo creado, es consecuencia del amor y fruto de las virtudes (Cfr. Actas Centenario. Jorge Peña Vial, “Mística ojalatera y realismo en la santidad de la vida ordinaria”, Roma 2002).

La vocación profesional es algo que se va concretando a lo largo de la vida.  Muchas veces uno acaba especializándose en un campo distinto del que previó al principio o se ve obligado a cambiar de ambiente y de ocupación. Un padre de familia piensa, no sólo en sus aficiones, sino en el bien de sus hijos y de su mujer.

El trabajo digno, no sólo como idea, sino como una agenda estratégica, está ahora al frente de cualquier discusión por erradicar la pobreza y que una convergencia de esfuerzos es puesta en camino para su implementación. Sin embargo se mantienen en crecimiento las desigualdades entre diversos países,

la desigualdad y la pobreza constituyen el tema moral del siglo XXI.

Si falta el trabajo o si es indecente, la persona es empujada hacia una crisis y una persona en crisis es fácilmente tentada por el comportamiento antisocial y destructivo.

Read Full Post »

Un mariachi en Canadá

Mariachi en Calgari

¡Al fin una noticia alegre! Alex Alegría emigró en 1996 de Acapulco a Vancouver, Canadá, con la intención de estudiar turismo. Originario de Tuxtepec, Oaxaca, no pudo estudiar y tuvo que trabajar: fue ayudante de pintor, mecánico, carpintero, albañil, jardinero y barrendero. Sin conocidos y sin dominar el idioma, un día Alejandro se lanzó a cantar en las calles vestido de charro. Narra él mismo: Entonces pasó un chinito y me dijo: “Oye, yo toco el violín, y he visto que el mariachi tiene violines, ¿me das chance de tocar contigo?… Se puso a tocar conmigo, él su onda clásica y yo mi onda ranchera”, recordó. “Al ratito pasó un trompetista y me dijo: ‘son trompetista, toco jazz, ¿me das la oportunidad de tocar contigo?’. Después fuimos un grupo de cuatro. Alguien me ofreció un contrato con tal de que fuéramos siete, y todos estuvieran vestidos de charros. Este fue nuestro reto y el inicio, un 5 de mayo del 2003”.

Alex aprendió a tocar en Tuxtepec. En la preparatoria un amigo le enseñó lo esencial y él siguió con los libritos de Guitarra fácil.

Actualmente los Dorados es un mariachi integrado por doce músicos. En los violines están Patrick –nativo de Canadá-, Michael y Matthew, de Ucrania;  Jefrrey Chou, de ascendencia china; Paul Chan, taiwanés, y Boris de Polonia. En las trompetas, Mark d’Angelo, italiano y el inglés Jeremy Vint; en el guitarrón, el canadiense Diego Kohl, y en la vihuela un mexicano, Ricardo Ochoa. En las guitarras están Alegría y el filipino Roberto Florecio.

Lo difícil fue unificar estilos y que aprendieran a tocar si leer, pues estaban acostumbrados a leer las partituras.

Luego de tres lustros de intenso trabajo, han logrado ser muy requeridos para tocar en fiestas, amenizar reuniones y llevar serenata. Son invitados a festivales internacionales. Han grabado tres discos y preparan un libro.

Observan que la música mexicana está en auge y que muchos conocen algunas canciones por las películas antiguas mexicanas.

“Haber llegado a este país me volvió mariachi y estoy muy orgulloso de ellos”, comenta. Añora su tierra, su lengua, su gente y, sobre todo, la comida. “No me arrepiento porque no me he ido, soy mexicano aquí y allá. Quizás mi misión en la vida fue traer la música mexicana a este país”.

 

Read Full Post »

Patrick Awuah abandonó un puesto en la empresa multinacional Miscrosoft para abrir una universidad en Ghana (África). Nació en 1965 en Ghana. En 1985 se fue a estudiar a Estados Unidos Ingeniería y Economía. Después obtuvo un puesto directivo en Microsoft por ocho años. Fue uno de los ingenieros que desarrolló el software del Windows NT y de hizo millonario.

En 1997 decidió dejar su vida cómoda en Seattle y regresar a Ghana para formar a los futuros líderes de su país.

Le dijo a su jefe que lo dejaba todo para regresar a Ghana. El jefe le dijo: “¿Qué le podemos ofrecer para que se quede?”. Él contestó: “Mi sueño es montar una universidad en mi país natal”. El jefe le dijo que no podían competir con un sueño.

El 15 de noviembre de 2017, Patrick recibió el premio WISE 2017 a la Educación, galardón que reconoce a la mejor práctica docente del mundo y, a los ganadores, les facilita medio millón de dólares.

El estudiante que dejó Ghana en 1985 con apenas 50 dólares en el bolsillo y una beca completa para estudiar en Pensilvania, recogió el reconocimiento en Qatar, ante más de dos mil asistentes de un centenar de países.

Awuah relata que, desde su posición privilegiada en Estados Unidos, contemplaba con impotencia cómo el continente africano se hundía en un círculo vicioso de malas decisiones políticas, pobreza y corrupción.

En 2002, Patrick funda la Universidad Ashesi (que significa “comenzar”). Empezó en una casa alquilada y con una primera clase de 30 estudiantes. Ahora, con 900 estudiantes, da becas totales al 50% de sus estudiantes. Su objetivo es que los alumnos aprendan a pensar por sí mismo y adquieran un “liderazgo ético”.

El campus ofrece una licenciatura de cuatro años en Administración de Empresas e Informática y Sistemas de Gestión, pero con un proyecto educativo centrado en las Humanidades donde se fomenta el pensamiento crítico y se aprende a separar la información relevante de la irrelevante, a cuestionar lo establecido y a respetar las opiniones contrarias.

“Las Humanidades son la clave para formar a los líderes del futuro. La ética está presente en todo el currículo (…). Otro elemento diferenciador es que el examen final representa sólo un pequeño porcentaje de la nota”, explica.

Actualmente tiene más de mil ex alumnos. Ha conseguido que sus estudiantes no se vayan a otros países cuando se gradúan, sino que trabajen en y por Ghana.

 

Read Full Post »

México puede mucho

Dios nos ha elegido para transformar la historia, pero cuando no vivimos lo ordinario con heroísmo viene el desencanto. ¡Qué importante es vivir cada día como si fuera el último!

Es un hecho que México puede mucho, que es una fortaleza para el resto de la humanidad, pero los mexicanos hemos de luchar más contra el egoísmo, el sentimiento y el resentimiento. Con fortaleza y optimismo, hemos de descubrir y explotar las virtudes ocultas en nosotros mismos y en las personas que amamos. Hay que ayudarnos mutuamente a pulir el temperamento.

El carácter es una estructura virtuosa. Pero toda virtud implica autodominio. Y ¿cómo se nota que falta autodominio? Cuando “explotamos”, contestamos mal o rezongamos. ¿Qué es rezongar? El Diccionario de la Lengua Española dice que rezongar es gruñir, refunfuñar a lo que se manda, ejecutándolo de mala gana. Ya se sabe que nacemos con un temperamento, y que el carácter es ese mismo temperamento pero educado. Cuando nos enojamos sin gran motivo, nos falta carácter. Es una pena reconocer que nuestro tiempo ha perdido el señorío de sí mismo.

El carácter significa una armónica conjugación entre tres elementos: la inteligencia, la voluntad y el sentimiento. En México, debemos de luchar –sobre todo- por adquirir dos virtudes cardinales: fortaleza y templanza. Dentro de la fortaleza entra el tratar de ser menos susceptibles (menos soberbios) pero sin perder el “tener corazón”.

Tiene importancia el “dominio del enojo” por su cotidianidad, y por la gravedad de sus consecuencias. A veces una persona se presenta enojada, regañona, malhumorada, cortante, introvertida, triste, rezongona…, y eso influye en el ambiente. Y digamos de paso que el enfado y el mal humor es el principal mensaje de las telenovelas. Esa es la conducta que nos presentan como “modelo”.

Aristóteles considera la sabiduría como dominio; como la resistencia ante lo adverso o también que prevalezca lo racional frente a lo irracional. Y hoy, lo que más brilla por su ausencia es la educación de la voluntad. Es la voluntad la que se deja mover por el entendimiento, o bien se deja mover por los sentimientos, o por ambos. Este dominio no consiste en que desaparezcan los sentimientos, sino en que no prevalezcan.

Según el Doctor Carlos Llano —filósofo del siglo XXI—, dos rasgos son los que condicionan la posibilidad de tener un carácter sólido: la humildad y la castidad. Si se marginan estas cualidades, la persona será mediocre, insignificante. Y esto es así porque la humildad y la pureza son las bases –espiritual la una y corporal la otra- del carácter.

La simpatía natural no es un rasgo constitutivo del carácter, sino que, dependiendo de la actitud que tomemos ante ella, puede servirnos para apuntalar un aspecto de nuestro carácter –la generosidad- o de nuestra falta de carácter: el egoísmo.

Cuando el egoísmo toma posesión de una persona, se inactiva toda posibilidad de virtud. Al contrario, cuando hay generosidad, hay un ensanchamiento del alma. “El soberbio y el incontinente se encuentran centrados en sí mismos (…) El autodominio consiste en el abatimiento de la propia excelencia en que reside la esencia de la humildad. La voluntad de dominio, en cambio puede conducirnos a la precedencia sobre los demás, no por ser precedente sino por ser yo, en lo que residen la soberbia, la vanidad, la egolatría y el egoísmo (…): La ausencia de la humildad como la de la castidad apuntan a una desintegración del carácter” (Carlos Llano).

Con frecuencia los jóvenes olvidan que  no están hechos para el placer sino para el heroísmo. En resumen, se trata de adquirir virtudes y de usar bien de nuestra libertad, batalla que dura toda la vida, pues tan importante como la adquisición de una virtud es su mantenimiento. Se nos pide el avance progresivo de la virtud, conforme al adagio clásico: o se avanza o se retrocede. Millán Puelles dice: “somos libres, no estamos hechos del todo; pero somos, esto es, no lo tenemos todo por hacer”.

Algunos extranjeros que visitan México se impactan gratamente al ver la reserva de fe que hay en nuestro país, y es que, en general los mexicanos hemos entendido que la fe no se opone a la civilización. Cuanto más arraigada está en los hombres y en los pueblos, más se acrecienta en ellos la ciencia y el saber, porque Dios es la sabiduría infinita. Y donde no hay fe, desaparece la paz, y con ella la civilización y el progreso, introduciéndose en su lugar la confusión de ideas, la división de partidos, la lucha de clases y, en los individuos, la rebeldía de las pasiones contra el deber, y así el hombre pierde su dignidad, que es su verdadera nobleza.

Ojalá no olvidemos esas célebres palabras a México de Juan Pablo II: “¡Dios te bendiga, México!, que te esfuerzas en desterrar para siempre las luchas que dividieron a tus hijos mediante un diálogo fecundo y constructivo. Un diálogo en el que nadie quede excluido … Sólo el diálogo fraterno entre todos dará vigor a los proyectos de futuras reformas, auspiciadas por los ciudadanos de buena voluntad, pertenecientes a todos los credos religiosos y a los diversos sectores políticos y culturales”. (Juan Pablo II, Ceremonia de despedida, México, D .F., 26 de enero de 1999).

 

Read Full Post »

Adele canta

https://youtu.be/a7UFm6ErMPU

https://youtu.be/LTG-uVV_6q0

https://youtu.be/-z8xhm4gHak

https://youtu.be/JEquHeh7_ZM (entrevista)

Read Full Post »

Older Posts »